La adicción en mujeres va en aumento, ¿cómo puede prevenirse?

De acuerdo con cifras de la Organización Panamericana de la Salud, las mujeres latinoamericanas mayores de 15 años son el sector que presenta la mayor tasa de trastornos por consumo de alcohol en el mundo.

Una adicción se vive de manera distinta por hombres y mujeres. Conforme pasan los años, las cifras empiezan a igualarse y el predominio masculino se va disipando. ¿Qué variantes influyen en ese cambio de tendencia? ¿Cuáles son las implicaciones sociales y biológicas de las adicciones en mujeres? ¿Qué relación hay entre violencia y adicciones en estos casos?

 

Esas y otras preguntas se plantearon en el panel “Mujeres, drogas y violencia”, organizado por el Consejo Estatal contra las Adicciones de Jalisco (CECAJ) y el Equipo de Investigación en Adicciones del ITESO.

 

Pedro Briones Casillas, secretario técnico del CECAJ, destacó que “es preocupante la cantidad de mujeres que sufren violencia, producto del consumo de sustancias, ya sea por parejas, familiares o por ellas mismas”. Señaló que este diálogo surgió como una iniciativa del CECAJ y el ITESO para poner mayor énfasis en la respuesta a esta problemática.

 

Olga Inozemtseva, directora del Laboratorio de Neuropsicología de las Adicciones, adscrito al Instituto de Neurociencias de la Universidad de Guadalajara (UdeG), dijo que, desde una perspectiva de neurociencias cognitivas, una adicción se refiere a un desorden crónico “caracterizado por la búsqueda y el consumo compulsivo de drogas, pérdida del control en el consumo y presencia de un estado emocional negativo”.

 

La investigadora añadió que la adolescencia es un periodo de especial vulnerabilidad, ya que existe un desequilibrio entre la maduración temprana del sistema límbico y la maduración tardía de las regiones prefrontales. Es en esta etapa cuando las mujeres tienden a consumir más alcohol que los hombres, aunque en la adolescencia tardía y la adultez temprana los hombres siguen liderando las tendencias de consumo. 

 

Inozemtseva dijo que es importante distinguir el sexo como una variable biológica de relevancia en el estudio de las adicciones, como los sugiere el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH). El sexo puede dar pie a diferencias neurofisiológicas, conductuales y comportamentales, destacó. Sin embargo, enfatizó que no se pueden descartar “las diferencias genéricas, influenciadas por la sociedad y por aspectos socioculturales y educativos”.

 

Vicenta Ramírez, directora de la comisión científica de la Asociación Psicoanalítica de Guadalajara, dijo que la adicción es un fenómeno multifactorial y complejo.

 

“Psicoanalíticamente pensamos que el comportamiento adictivo es una solución a la intolerancia afectiva. Es decir, que la finalidad de la adicción es liberarse de estados emocionales que rebasan a la persona”. 

 

Elba Noemí Gómez Gómez, académica del Departamento de Psicología, Educación y salud (DPES) del ITESO, mencionó que estadísticamente las mujeres adictas han sido víctimas de mayor violencia sexual durante su infancia, así como de mayor violencia emocional y psicológica, de acuerdo con los resultados de su investigación más reciente. 

 

Señaló que las mujeres inician con el consumo de alcohol, mariguana y medicamentos controlados, para luego transitar a otras sustancias. Esto se combina además con trastornos alimenticios, modelos de codependencia e intentos de suicidio, entre otras situaciones. También es común la presencia de enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados y maternidad en soledad.

 

“La mujer adicta sufre un triple estigma: ser adicta, no cumplir con los estereotipos de género y la progresiva desvalorización de sí misma”, dijo la académica. El panorama no mejora en la rehabilitación: existen pocos espacios exclusivamente para mujeres y, en general, las oportunidades para rehabilitarse son más escasas. Incluso “durante la rehabilitación se sigue dando la revictimización de las mujeres”, comentó.

 

Dulce María Valencia Vega, también académica del DPES, añadió que las mujeres jóvenes tienden a ocultar su adicción mejor que los hombres, lo cual provoca que la intervención ocurra cuando el padecimiento ya está mucho más agravado.

 

Citó datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que colocan a las mujeres latinoamericanas mayores de 15 años como el sector que presenta la mayor tasa de trastornos por consumo de alcohol en el mundo, comparado con mujeres de otras regiones.

 

Urgió a que un problema de adicción sea atendido desde distintas disciplinas para lograr un resultado más efectivo. “Cada vez se plantea más tener especialistas de otras áreas trabajando simultáneamente para lograr un tratamiento especializado”, mencionó.

 

Señaló que Jalisco no tiene un centro público de tratamiento especializado en mujeres, si bien existen iniciativas desde la esfera privada. “Nos falta entender a esta población que está en riesgo necesitando una ayuda diferenciada”, dijo.

 

La investigadora consideró necesario crear espacios seguros y confidenciales que además se vinculen con otras instancias que ayuden a las mujeres con adicción a continuar con sus procesos educativos, y garantizarles el acceso a servicios de salud y grupos de autoayuda que las empoderen y alejen de riesgos.